Yurek Vazquez Brito

La vida no puede ser mejor de como uno mismo le aprecia.

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Nacio en Cuba y por ello es cubano

Posted by Yurek Vazquez Brito on December 18, 2008 at 1:10 PM Comments comments (43)

Nació en Cuba y por ello es cubano. Pudo haber sido de cualquier otro lado, de cualquier otra cultura o haberse criado bajo cualquier otro razonamiento; pero nació en Cuba. Y fue niño mientras pudo, pionero hasta darse cuenta, deportista –inicialmente por amor al deporte, después por una visa–, y callejero por haber sido la mejor opción a partir de la mayoría de edad.

 

Tenía potencial para ser diseñador gráfico, músico o pintor, pero su vida fluyó por otro camino.

 

Era un mundo donde los niños debieron nacer para ser felices. Pero no había tiendas de juguetes, las pelotas eran de piedras, los bates eran palos improvisados y rara vez encontró algo semejante a un juguete real. Para jugar a los pistoleros tenía que usar un tubo plástico, calentar uno de los extremos, ensancharlo con otro tubo, pegarle el dedo pulgar de un guante de limpieza, fijarlo con cinta de electricidad, introducirle un chícharo o cualquier frijol como munición y utilizarlo como pistola improvisada. Funcionaba estirando el dedo de goma para lanzar el proyectil, que viajaba por el tubo plástico hasta salir disparado a impactar al contrincante.

 

No fue dificil cansarse de jugar. Entonces comenzó a escapar con los primos y amigos a cuanto lugar pudo. Las playas, por ser gratis, siempre fueron mejor opción. Trepaba camiones que viajaban a velocidad, se lanzaba con un cartón por las escalinatas del Capitolio, desafiaba a custodios en las fábricas de golosinas, brincó todas las cercas que pudo, violó leyes solo para bañarse en las pocas piscinas disponibles, entró a los hoteles fingiendo ser turista... y cuando no lograba algo por las buenas, heredó de sus mayores aplicar la ley del más fuerte.

 

Ya a sus once años, como premio o condena del ingenio y la andancia, había aprendido de algunas buenas samaritanas cómo desnudar a una mujer. De la violencia y el ejemplo en las calles conoció el uso de la navaja, la forma en que se escondía, el momento en que debía ser usada, cómo afilarla y qué hacer con ella después de su uso. Sabía que las bengalas eran armas, que en los pañuelos se ponían cuchillas, y que el labio inferior servía como bolsillo para guardarlas.

 

Mientras creció también supo de un concepto llamado moral, una cosa que tenía que ver con otra llamada "respeto". Parecía ser algo para preocuparse, la gente vivía entre peleas porque era necesario dejar claro que eran respetados. Así es que aprendió a defender la moral y a ganarse eso que llamaban "respeto". Era la vida.

 

A sus once sabía lo importante que era ganar dinero. La gente grande le daba importancia y quienes le tenían eran admirados por ello. Vestían la mejor ropa, manejaban buenos autos, andaban con mujeres, y ganaban la compañía y el reconocimiento de todos. En aquel tiempo los zapateros estaban de moda. Así es que aprendió a hacer zapatos y empezó a recibir reconocimiento porque ganaba mucho dinero.


Ya sabía de la vida.

 

Con el dinero vino el sexo. Nunca había sobrepasado la desnudez. Varias manos era todo lo que había experimentado; pero no por mucho tiempo, ser apuesto y atrevido le dio un boleto para una cama y dos amigas.

 

A partir de ese momento supo que el sexo era un juego muy divertido. Que podía perpetuarse siendo innovador. Que las mujeres podían irse a la cama por curiosidad y que ésta es azote de muchas. Que amarlas hasta complacerlas dejaba la puerta abierta para que regresara, y que a éstas alturas ya podía abrirse paso entre unas cuantas.

 

Pero cuando una puerta se abre nos conduce a todo lo que hay detrás. El camino de los adultos viene con todo lo que estos cargan con ellos. Inhaló goma de pegar, bebió tanto alcohol como pudo, mezcló café y caramelo para endulzarlo, invitó y se dejó invitar a fiestas que terminaban en más sexo; y en ocasiones creyó ser muy afortunado por tener una bicicleta china y varios amigos con automóviles, porque facilitaban las cosas para que no bajara la demanda sexual.

 

En sus andancias supo que habían teatros baratos, que El Morro tenía túneles subterráneos, que el malecón era un lugar económico para pasar un buen rato, que en el Coppelia diez pesos le evitaban la fila para el helado, que veinte pesos le abrian la puerta en el Polinesio, que en los carnavales era mejor meterse en la Roca y escuchar a Mirtha Medina para evitar un navajazo, que la cerveza y las muelas de cangrejos eran buena opción, que unas rondas relajaba los ánimos de muchos y tensaba a otros, que el placer es dulce si la mujer es buena cama, que lo peor podría ser cualquier cosa, y que a cualquier cosa estaba dispuesto.

 

A sus mismos doce supo lo que era un tarro, que ciertas mujeres se desquitaban de igual forma, que el zorreo es la luz verde de todo lo que sigue, que evitarlo en ciertos casos le ahorraba problemas, que todos buscan justificar sus actos, que la química es palabra predilecta, que es el Talón de Aquiles de muchos, que cualquiera puede ser víctima, y que de tal cosa no escapaba ni su madre.

 

A los trece tuvo más de lo mismo. A los catorce, en mayores cantidades. Y como no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista, la globalización llegó a su casa y al Norte lo llevaron otros aires.

 

Debía llegar a Estados Unidos, no sin ir por tres países. Conoció sus culturas, con todo y sus líneas fronterizas. Cada una con su experiencia e impuesto a cuesta. Fue aprendido por la guerrilla en Nicaragua, detenido por inmigración en Honduras, y tardó treinta días para conseguir un pasaporte y visa falsos en Guatemala.


Finalmente un avión le llevó a Estados Unidos. Tres meses para llegar a su destino. Una cosa le había quedado clara, avanzar estaba relacionado con evadir las leyes creadas.

 

Norte América, un país libre, Cosas nuevas, juguetes para niños grandes y calles anchas por donde andar. Como acompañante traía lo aprendido, más algunas amistades que fue ganando con el tiempo.

 

La escuela fue su primera opción y, por el inglés y la pedagogía de los maestros, tambien su primer obstáculo. Su hecatombe, la experiencia. Su comunicación ideal, con las mujeres. Ser la nueva figura de la clase le hacía un animal exótico. Solía sacarles lo más deseado por todos: el diablo que llevamos dentro. Y como todas desean tener a un loco en sus vidas antes de al tonto que queda en casa, cumplía al pie de la letra los pedidos y requisitos.


Y así pasó a satisfacer las inquietantes y atrevidas dudas de las adolescentes en secundaria. Con algunas era gráfico e interesante, con otras, descarado. De cualquier modo, con todas compartía fantasías y creaba un inevitable encuentro, que tenía como unico fin gratificar la vida con mas sexo.

 

Con la demanda en alta y la satisfacción en aumento, no le alcanzaba el tiempo para su nueva vida; y como esto era lo único gratificante, con tal de multiplicar las experiencias, comenzaron las huidas de la escuela; después de todo, ¿para qué estudiar?, si los mayores que conocía no eran felices al final de sus largas carreras; además, en su mundo no servían las cosas que enseñaban en la escuela.

 

Era un tiempo en que los adultos vivían siendo responsables: el trabajo, la casa, el mejor auto, el celular, las cenas en restaurantes, el negocio de la familia, el estatus...


Al joven le venía de maravilla, su mejor amiga era la calle. Los miembros de la casa se encargaban de aportar al progreso de la familia y siempre estaba la tele para llenar el vacío con alguna primicia.


Para este entonces ya sabía que solo los ganadores reciben el aplauso; y, a cierto nivel de conciencia, ganar implica cualquier cosa.

 

Así le tocó la vida, una disputa eterna en su mundo real. Su presente era el resultado de un pasado que muy pocos compartían, que muy pocos comprendían. Sin idioma, gente de barrio, ni amigos de toda la vida, destinado a vivir de percepciones, sin maestros y rodeado de jueces. Entonces la soledad le dio el abrazo, de la mano de la desdicha. En ese momento una línea fina le separa de amar u odiar todo. Pero a tiempo entendió que solo podría amarse u odiarse a sí mismo.

 

Somos responsables por nuestro presente y futuro, aunque éste último dependa del tiempo y el azar. Según elijas alimentar tu entorno, estarás determinando tu vida y la de los demás. No cuesta mucho comenzar a vivir bien desde ahora, solo es necesario un leve trastorno al costumbrismo.

 

Todos en éste plano compartimos un mismo motivo: avanzar en el camino. Y a nadie le es negado una misma recompensa: el amor. Cualquiera que en su frecuencia o entendimiento te aleje de él, indica un momento de cambio.

Amanecer en South Beach

Posted by Yurek Vazquez Brito on July 1, 2008 at 3:54 PM Comments comments (1)

He amanecido hoy, como siempre, con la virtud del rebelde a cuesta, enalteciendo la individualidad, sentado en un balcón desde el piso doce de un edificio que no viene al tema, permitiéndome hacer un recorrido por todas las ilusiones que dibujan mi ahora.

         

La ciudad es Miami Beach y South Beach es la zona en que me encuentro. Un lugar encantador visitado por muchos y en el que no se necesita de gran tiempo ni alto presupuesto para conocerle a fondo; un punto del cual te puedes enamorar a primera vista con vivencias ambiciosas de sueños, fracasos y triunfos. La ciudad data del año 1870, cuando los hermanos Henry y Charles Lummus adquirieron 163 acres para la agricultura de coco. Fueron estos dos visionarios quienes, en 1886, construyeron la primera casa sobre la playa.

En 1894 las tierras pasan a mano de John Collins, después que son abandonadas por los hermanos Lummus; quien luego de descubrir agua dulce en su propiedad, decide expandir los límites de la misma desde la calle catorce -donde estaba originalmente- hasta la calle sesenta y siete.

 

No fue hasta 1914 que los hermanos Lummus deciden regresar y comprar 400 acres de las tierras de Collins, con el fin de construir en ellas una ciudad costera de residencias familiares.

En 1913 Collins comienza la construcción de un puente que conectaría la ciudad de Miami con la de Miami Beach, lo cual se detuvo por la escasez de dinero de Collins -quién diría en aquel entonces, que el sueño de un hombre, sin dinero para desarrollar su visión, resultaría en lo que es hoy la cuidad pintoresca que alberga el balcón con vista al mar de donde escribo-. Ciudad de singular ambiente, cómplice del crespúsculo que me calienta, que me hace tomar vida propia mientras descubro por medio de esta que un nuevo día ha comenzado.

Esta metrópoli goza de gran encanto. Dicen que aquel que atraviesa el puente que la divide de Miami jamás se regresa; tal cómo me sucedió: después recorrer sus calles, pasar por sus más de ciento cincuenta clubes, discotecas, bares, innumerables restaurantes, sitios de arte, cafés, sinagogas, centros de yoga; cruzarme con sus gays, judíos ortodoxos, cristianos, budistas, Lamas; hembras y barones elegantes, mendigos ambulantes, y una que otra flaca sensual revelando a gritos un cuerpo en busca de una portada que la lleve a la fama, no quise tener otra opción que aferrarme a su código postal. Aquí se despliega un raudal de emociones con (o sin) fines de lucro..

         

Aún no son las nueve de la mañana y ya me sumerjo entre la humedad y el calor. Con la briza del piso doce en mi rostro, el sol calentándo mi frente, la gota de sudor en mi mejilla y el deseo de lanzarme a ese mar que veo desde acá y me empuja a desafiar mis obligaciones del día, no me queda otra opción que reflexionar en lo complicado que se hace a veces vivir en una urbe de turistas; me recuerda lo que verdaderamente soy, no obstante, me rehúso a dejar pasar por alto la sensación y decido redescubrirme en ella.

Doy un vistazo al viejo que trota sobre el corredor de madera, a la trigueña que practica el yoga a la orilla del mar sentada en postura de loto, al joven que prepara las sillas y sombrillas en la arena; y me pierdo en los ruidosos golpes de un edificio en construcción, en el avión que sobrevuela la zona, en el recuerdo de aquel país que alguna vez visité y al cual no he regresado por falta de tiempo o valor a echarlo todo a un lado; y veo la pareja que desayuna en el balcón de enfrente, noto la piscina convertida en estudio fotográfico, la modelo que retratan; y miro al cielo lleno de dudas sobre las verdaderas coordenadas del paraíso.

         

Aquí, donde no siento ser de Martes ni las mujeres son de Venus, soy de South Beach. Al cruzar el puente dejé a tras las cargas, me cambié el vestuario, encarné el entretenimiento, procuré el contacto; me dejé inducir, seducir, calentar, mojar, sentir, encontrar, en fin, me recargué o desprendí de todo lo que me ha sobrado. Y es que en South Beach puedo afirmar que todos los días traen su encanto y la gente va a comprenderlo. Hasta el cielo es cómplice de los turistas y nosotros nos beneficiamos de ello.

 

Cuando en Miami -o cualquier otra zona- llueve, la gente se recoge y solo anda en sus autos. En cambio, aquí, en Miami Beach, no se le huye al clima. No menospreciamos la lluvia, ni abandonamos lo saludable de las caminatas por las calles; nos quitamos las chancletas y atravesamos los charcos de agua caminando; jugamos voleibol de playa con cualquier grupo, sin necesidad de conocerles antes; y cualquier momento es bueno para una bebida refrescante, una comida exótica o un buen tema musical, sin tener que esperar al fin de semana para hacerlo. Aunque truene o relampaguee enaltecemos nuestra naturaleza; compartimos el mar sin que nos importe de dónde vinimos ?o de qué color somos?, porque no se nos hace necesario conocernos desde antes para entender que vibramos en la misma frecuencia, aunque tengamos ciertos instintos diferentes; después de todo, el día tiene tanto sentido para nosotros que no nos queda tiempo para jusgar a los demás.

         

Amanecer en South Beach es ser parte de una gran civilización. Aquí las miamenses y las europeas muestran sus nalgas y senos civilizadamente. No hay hombres pretenciosos que las acosan ?aunque no creo que sea por la civiliación, sino por las leyes de acoso sexual?; y ellas, que no les gusta atraer la atención de los hombres, se exponen tranquilamente porque saben que éstos ?civilizados? no las miran. Además, entendemos que mostrarse en público no debe ser mal visto, y que la morbosidad solo está en la mente. El cuerpo no debe ser visto como un objeto de estimulo sexual sino de reproducción ?yo todavía estoy trabajando en eso, pero la gente sigue teniendo sexo con extraños o sin querer tener hijos y me confunden?.

Lo cierto es que no me importa, en mi mundo cada cosa hace sentido; después de todo, ¿quién que haya amanecido y se sienta iluminado puede deternce en esas cosas?

Me libero, me encuentro, mi alma se ilumina y me despoja de prejuicios, me pongo la bermuda de playa, me quito la camisa, corro, atravieso la arena, me lanzo al agua, me zambullo, me refresco, me relajo, dejo que la ola rompa en mi cara, que la corriente me arrastre un poco, que la vida juegue conmigo a su manera mientras yo crea tener el control, recuerdo que existe la esperanza de que la próxima aventura sea mejor que la última, y me permito amanecer en South Beach.

Soy

Posted by Yurek Vazquez Brito on June 28, 2008 at 1:35 AM Comments comments (0)

Soy, tal vez, aquel que nada significa, entre los elementos que mueven este mundo al que me entrego. Soy brisa, aliento, error, sabidur�a� r�faga de encanto entre mi encuentro.

 

Soy de esos que por escribirlo todo se creen poetas, tratando de evitar quedar callado ante el sentimiento. Soy herramienta de una luz que no se apaga; soy el actor, soy  emoci�n� soy el evento.

 

Soy, entonces, aquello que he cre�do, sin que me importe mucho lo que haya creado. Despu�s de todo nunca he querido ser nada y, a�n as�, he tenido que ser todo lo que soy.


Soy, pues, la conclusi�n de mi pasado; el ajeno, sencillo y risue�o que anda, con el disfraz de ser lo que cree dar por entendido. Soy el que da sus pasos sostenido a las ilusiones a las que me aferro, creyendo divisar el hilo invisible que dicta mis actos, creyendo poder ser due�o de todo lo que creo que soy, para �en un final� terminar siendo nada.

 

El Fracaso

Posted by Yurek Vazquez Brito on June 27, 2008 at 1:32 AM Comments comments (1)

Iniciamos nuestras vidas con una simpleza tan inmensa que nos resulta imposible detenernos en prejuicio alguno; nada nos importa si nos cambian el pa�al frente a los dem�s, que nos vean desnudos o sumergidos en excremento hasta el cuello; no hay t�tulos por los cuales luchar, competencia con qui�n librar ni �menos a�n� reglas por obedecer.  

 

Pero somos vulnerables y no podemos evitar quedar expuestos a la sociedad, que comienza a forjarnos tal y como son. Dejamos de ser lo que somos. Nos roban nuestra esencia ense��ndonos todo lo que creen que debemos saber, y junto a estas ense�anzas vienen los temores que se refugian detr�s de cada una de sus doctrinas. Y finlmente, terminamos basando nuestras vidas en el entretenimiento, porque es lo �nico que se conocen como escape. 

         

Entonces: competencia, qui�n es mejor, los imperiosos diplomas �porque sino la gente no te dan cr�dito�, etc. Y donde la meta nace sin que crezca con �sta el balance, surge el temor al fracaso. Tensamos tanto la cuerda del instrumento, que terminamos impidiendo que suene arm�nicamente. 

 

Debemos entender que con tan solo intentar algo es suficiente; que al desarrollarnos en lo que anhelamos, de solo lanzarnos a la aventura tratando de ser lo que queramos, basta; que no es necesario lograr nada, sino disfrutar el camino; que la meta es buena, pero solo si sirve para crear la senda por donde debemos andar con gozo.

         

Al entenderlo as�, los miedos desaparecen; y tras �stos, se marchar�n por siempre los fracasos.

 

Un cuerpo sin espiritu

Posted by Yurek Vazquez Brito on June 26, 2008 at 3:30 AM Comments comments (0)

La vida al final se lo lleva todo. A ella nada le importa tu ambici�n de ser, tu sed de logro, tu sentimiento de conquistador, tus triunfos o derrotas... La vida es tan imparcial como debi�ramos ser, pero la inconfundible ambici�n del ser humano a�n no entiende de estas cosas y hoy cobra sentido en el cuerpo del gobernante cubano Fidel Castro Ruz.

 

Cuanta imposici�n sobre un pueblo sacrificado, reprimido en un absurdo, que no ha probado m�s que la destrucci�n de una naci�n en decadencia habiendo podido ser fruct�fera; cuanta necesidad de odiar, empujados por la diseminaci�n de la hostilidad y la programaci�n de desagrado al progreso; cuanta idea il�gica por jugar al monopolio con las vidas humanas, empobrecimiento a generaciones, para la construcci�n de la imagen de un �nico y absurdo ser que se ha vendido a sabe Dios qu� intereses.

 

�Ya ves, comandante de hombres y absurdo de varones, que la simpleza con que fluye la vida es m�s fuerte y l�gica que tu pobre ideolog�a? �Que el amor al pr�jimo no se limita a aquellos que piensan diferente a nosotros? �Que es lo �nico invencible que existe desde que el mundo es mundo?

 

Lamento que haya perdido su esp�ritu tratando de trascender en la historia; que haya dedicado sus a�os a trazar un plan con los elementos de Maquiavelo, Hitler, Stalin� y que haya dejado la raz�n de ser en el legado ambicioso, de aquellos ideales que lo hundieron, por no saber identificar que proced�an de esp�ritus en penas.

 

Cualquiera pudiera pensar que el pueblo cubano figura como v�ctima suya; pero usted y la vida saben, que usted es la peor victima de su propio ser. Es lamentable, y le doy el p�same a su esp�ritu, saber cuanta sangre pesa sobre su frente y el peso que carga su conciencia. Que al despegar de su cuerpo tendr� que llevar consigo �si es que le queda masa de conciencia alguna�, el llanto de tantas madres que nunca vieron regresar a sus hijos y el sufrimiento de tantos otros que solo ped�an ser ellos mismos y no la proyecci�n de sus ambiciones.

 

Pero usted solo entend�a un lenguaje y desafortunadamente, muchos �por no tener opci�n para ilustrarse� aprendieron su idioma; porque para el hombre com�n �que es de los que usted siempre se rode� no existe m�s que la adulaci�n; y eso es lo que mov�a sus d�as.

 

Pues a esos hombres les digo, que el sentimiento de un pueblo no se define en el verbo de un sujeto; que sus conciencias no deben ser sentenciadas a tal castigo; que el deseo de cada ser humano a formar parte de algo, debe ir m�s all� del capricho de un ideal sin fundamento; y que el valor se define en la capacidad de velar por el bien com�n. 

 

Aquel que no vela por el bien com�n, es un ser com�n; y de seres comunes se forman las desgracias.

 

En paz descanse Fidel Castro Ruz, porque aunque no haya muerto a�n �que no se lo deseo a nadie� a su esp�ritu hace rato debimos haberle dado el p�same.

 

Cubano

Posted by Yurek Vazquez Brito on June 25, 2008 at 1:24 AM Comments comments (0)

Recordaba cierto día en que un olor diferente penetró la ventana de aquella pequeña e inolvidable casa que le vio nacer. Su abuela le había dicho que era carne de cerdo. Aquel olor quedó impregnado en sus entrañas y fue tanto como llegó a formar parte de él, que hoy le lleva por doquier.

 

 

Hace varios años que vive en Miami, recreando las costumbres y raíces que no ha querido cambiar por no encontrar mejor reemplazo; sigue siendo cubano por nacimiento y convicción.

 

 

Pero eso no lo determinó él, fue un designio de la vida que se le ocurrió que fuese allí donde naciera. Que amara la familia, los amigos, los vecinos, el barrio, el sexo opuesto, el verano, la playa, el campo, la palma cubana, el baile, la vida, el ron, el tabaco, el café, los moros con carne ripiada, el dominó, y que se amara a sí mismo.

 

 

No le gusta el maltrato a los animales, pero sabe lo que es una pelea de gallo; repela la violencia, pero se defiende tirando sus golpes con estilo y sin miedo; no estudió medicina, pero recomienda buenos remedios caseros; no pasó ninguna asignatura de educación sexual, pero deja buenas impresiones y deseos de que se repita.

 

 

Es sensible, ilusionista, decente, poeta, músico, devoto, padre de familia, universitario; y también costurero, planchador, cocinero, mecánico, relojero. Es el que trata de resolver lo que sea.

 

 

No es orgulloso, pero sabe lo que vale; camina como si no le importase la humanidad, pero lo cierto es que vive para ella; y aún cuando muchos puedan creer que es capaz de cortarles el cuello, vive esperando el momento en que pueda curarles de algún mal.

 

 

A veces le ves gruñir para conversar, y es porque está lleno de pasión porque le da gusto hablarles; pero si tuviese que dar su vida y las circunstancias demandasen su silencio, colmaría el resto de su existencia con un enmudecimiento que llevaría hasta la muerte.

 

 

Es el que tuvo que abandonar su tierra por no someterse a un amo; el mismo que ha llegado despojado de todo y ha sabido ganarse la fortuna; el que después de lograr la fortuna no se olvida de ayudar al prójimo; es el que pudiera ir a la guerra, pero ha escogido mantener la paz.

 

 

Puede ser muy apasionado, como también muy frío; puede ser visto con miles de defectos, si quienes le juzgan no logran entender lo que conlleva ser cubano. Pero, si sirve de algo, siempre está abierto al cambio.

 

 

No hablo de él como hombre, hablo de los hombres que hay en él.

El Crimen y el Castigo.

Posted by Yurek Vazquez Brito on June 24, 2008 at 3:56 PM Comments comments (0)

?Qu? es m?s efectivo para luchar contra las drogas: penas m?s fuertes o m?s educaci?n y ayuda m?dica??Por qu??

El problema de la droga, principalmente entre los m?s j?venes, constituye uno de los retos con los que nos enfrentamos hoy en d?a. Me gustar?a saber cu?l es vuestra opini?n, si es mejor castigar y aplicar penas m?s severas o si la educaci?n y la medicina deber?an jugar un papel m?s comprometedor e importante, y qu? os lleva a pensar esto.

 

?En este mundo selv?tico los m?s d?biles son presa.?

 

El problema con las drogas resulta de trastornos sociales que van m?s all? de un comportamiento irresponsable bajo un estado de conciencia. En el mundo de las drogas todos, exactamente todos, son v?ctimas. Y, como en otros muchos males, radica en la deficiencia social que existe en concebir un sistema que, deje de incitar a la competencia desmedida, genere conciencia de aceptaci?n y mantenga el est?mulo necesario para alcanzar logros sin que ?stos manipulen nuestras vidas.

           

Generalmente, cuando tales conocimientos llegan, ya hemos influido en gran magnitud sobre nuestras generaciones. Y trasmitirle la sabidur?a de nuestra vejes se convierte en un absurdo que, la juventud, no est? dispuesta a escuchar; les hemos ocupado demasiado con las historias de conquistas y el tan necesario teorema de Pit?goras.

           

Entonces, ?qu? les queda? Les queda lo que han heredado: el deseo de vencer a toda costa. Un sentimiento que no fuese malo, si fuese posible mantener a la humanidad ajena a las innumerables repercusiones que causan las tres ?ltimas palabras: ?a toda costa?.

           

Encarcelarlos es culparles por lo que no hemos sido capaces de hacer. Es abandonarles en la soledad de las impurezas a las que les sometemos, traicion?ndoles nuevamente. Es darles la espalda a los necesitados, una vez m?s, porque as? nos facilitamos el no detenernos en nuestra propia carrera de vencer a toda costa. Y al final, despu?s de tantos a?os, ver que lo hemos hecho mal. Que todo lo que penalizamos aumenta.

           

?La respuesta?... Es amarlos, darles la mano, decirles presente. Evitar, como lo har?amos por un hijo, que caiga restringido de su libertad. Porque no necesita ser castigado quien ya est? siendo sancionado por la vida.

 

?Prisionero, ?qui?n forj? esta cadena inseparable??.  Dijo el prisionero: ?Yo mismo la forj? cuidadosamente. Pens? cautivar al mundo con mi poder invencible; que me dejara en no turbada libertad. Y trabaj?, d?a y noche, en mi cadena, con fuego enorme y duro golpe. Cuando termin? el ultimo eslab?n, vi que ella me ten?a agarrado.? 

 

Rabindranath Tagore (1861-1941).

El Crimen y el Castigo.

Posted by Yurek Vazquez Brito on June 24, 2008 at 3:56 PM Comments comments (0)

�Qu� es m�s efectivo para luchar contra las drogas: penas m�s fuertes o m�s educaci�n y ayuda m�dica? �Por qu�?

El problema de la droga, principalmente entre los m�s j�venes, constituye uno de los retos con los que nos enfrentamos hoy en d�a. Me gustar�a saber cu�l es vuestra opini�n, si es mejor castigar y aplicar penas m�s severas o si la educaci�n y la medicina deber�an jugar un papel m�s comprometedor e importante, y qu� os lleva a pensar esto.

Pregunta el cantante Juanes

 

�En este mundo selv�tico los m�s d�biles son presa.�

 

El problema con las drogas resulta de trastornos sociales que van m�s all� de un comportamiento irresponsable por parte del drogadicto o el traficante. En �ste mundo ilusorio, todos �absolutamente todos� pasan a ser v�ctimas.

 

Una de las mayores causas �como en la mayor�a de nuestros problemas�, es la competencia desmedida. Desde peque�os se nos adoctrina a buscar recompensas, y como estilo de vida �sta actitud se promueve desmedidamente: tienes buenas notas en la escuela, te doy regalos y te abrazo; tienes malas notas en la escuela, te rega�o y te castigo. Eres buen deportista, te ganas el aplauso; eres mal deportista o cometes un error en el campo, me burlo o te abucheo. En poco tiempo aprendemos que hay que ser un vencedor a toda costa.

 

Pero, cuando vencer �a toda costa� no viene con una base de �tica o consciencia, nos convierte en insensibles hacia los dem�s y hacia nosotros mismos. De ah� que unos, buscando el aplauso monetario, vendan la droga; y otros, no habiendo obtenido aplauso alguno, sean impulsados por sus frustraciones a usarla como escape.

 

Generalmente, cuando nos lanzamos hacia una meta lo hacemos con nuestra visi�n y enfoque puesta en �sta. Caminamos hacia la misma, primero con entusiasmo, y alg�n punto �si se dificultan las cosas� con �mpetu. Cuando �ste �mpetu es impulsado por satisfacer el ego, termina convirti�ndonos en maquinas b�rbaras. De ah� que muchas maquinas b�rbaras tengan hijos b�rbaros, que traen nietos b�rbaros, y as� sucesivamente hasta obtener la barbarie.   

 

Como �sta barbarie no pertenece a la verdadera esencia del ser humano, llega a un punto en que los hijos �viendo la actitud de los padres, sin comprenderles, y no queriendo parecerse a ellos�, no les hacen caso. Rechazan su modo de vida y hacen todo lo posible por revelarse. Y hasta la vejez pierde sentido, porque ning�n joven quiere escuchar la b�rbara ense�anza �que no es m�s de lo mismo y no le ayuda a escapar de las miserias de su mundo inmediato.

 

Entonces, como uno puede sentir el s�ntoma de su enfermedad, pero no es capaz de encontrar la cura sin una pista que nos conduzca a ella, corremos en la direcci�n equivocada mientras vamos propagando la plaga. Y los adultos contin�an tan ocupados en descubrir la ense�anza del teorema de Pit�goras �para lograr el aplauso de su entorno�, que dejamos de atender la concientizaci�n del mundo que nos rodea.

 

Ah, pero algo s� nos han ense�ado bien: aplaudir, si nos gusta; o sentenciar, sino lo aprobamos. Despu�s de todo, as� es la barbarie. Aqu� no comprendemos nada, no buscamos las causas para curarlas porque amamos al pr�jimo; es m�s f�cil aplaudir si nos gusta, o sentenciarlos si no los entendemos.

           

En mi opini�n, encarcelarlos es culparles por lo que no hemos sido capaces de hacer. Es abandonarles en la soledad de las impurezas a las que les sometemos, traicion�ndoles nuevamente. Es darles la espalda a los necesitados, una vez m�s, porque as� nos facilitamos el no detenernos en nuestra propia carrera de vencer a toda costa. Para, al final, despu�s de tantos a�os haciendo lo mismo, darnos cuenta que lo hemos hecho mal. Que todo lo que siempre hemos penalizado va en aumento.

           

�La respuesta?... Es amarlos, darles la mano, decirles presente. Evitar, como lo har�amos por un hijo, que caiga restringido de su libertad. Porque no necesita ser castigado quien ya est� siendo sancionado por la vida. Jes�s dijo: Si solo amas a quien te ama, �de qu� te sirve?

 

Es f�cil, el poeta hind�, Rabindranath Tagore, dijo: �Prisionero, �qui�n forj� esta cadena inseparable?�.  Dijo el prisionero: �Yo mismo la forj� cuidadosamente. Pens� cautivar al mundo con mi poder invencible; que me dejara en no turbada libertad. Y trabaj�, d�a y noche, en mi cadena, con fuego enorme y duro golpe. Cuando termin� el ultimo eslab�n, vi que ella me ten�a agarrado.� 

 

Alejandro Sanz y Venezuela

Posted by Yurek Vazquez Brito on June 23, 2008 at 4:40 PM Comments comments (0)

�Crees que el gobierno de Venezuela hizo lo correcto al declarar a Alejandro Sanz persona no grata?

fuente: yahoo respuestas.

Suscitar a la prohibici�n de un artista de presentarse ante sus admiradores y negarles a estos el disfrute del mismo, en venganza de opiniones expresadas, es un acto de totalitarismo e intolerancia. Ning�n gobierno debe quitar a sus ciudadanos el derecho de disfrutar en libertad los aportes del arte y la cultura, ni determinar con qu� se an de identificar. En el caso de Venezuela, la derrota no es para Alejandro Sanz �al cual apoyo por ejercer su derecho a expresarse libremente�, la p�rdida es para el pueblo venezolano, que sufre las decisiones de un gobierno que dicta lo que deben ver o escuchar, que ha comenzado a aceptar satisfacer el ego de su mandatario.

 

Posted by Yurek Vazquez Brito on June 23, 2008 at 4:40 PM Comments comments (0)

?Crees que el gobierno de Venezuela hizo lo correcto al declarar a Alejandro Sanz persona no grata?

fuente: yahoo respuestas.

Creo que suscitar a la prohibici?n de un artista de presentarse ante sus admiradores y negarles a estos el disfrute del mismo, en venganza de opiniones expresadas, es un acto de totalitarismo e intolerancia; ning?n gobierno debe quitar a sus ciudadanos el derecho de disfrutar en libertad los aportes del arte y la cultura con que elijan identificarse. En el caso de Venezuela, la derrota no es para Alejandro Sanz, al cual apoyo por ejercer su derecho a expresarse libremente,  la p?rdida es para el pueblo venezolano, que sufre las decisiones de un gobierno que dicta lo que deben ver o escuchar por satisfacer el ego de su mandatario.


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